Si tuviera que resumir mi evolución en el golf, sería así:
- La técnica importa, pero no lo es todo.
- Pensar demasiado suele jugar en tu contra.
- La consistencia vale más que un gran golpe.
- Y entender el juego siempre es mejor que hacer un buen golpe.

¿Dónde estoy ahora?
Sigo fallando golpes, sigo teniendo días malos pero ahora entiendo mejor el porqué.
Y eso cambia completamente la forma en la que juego cada fin de semana. Porque el objetivo ya no es hacerlo perfecto en cada golpe, es tener una constancia, estadística pura y dura, de diez bolas, 8 van rectas y dirigidas al objetivo. Es entender el proceso y mejorar dentro de él.
«El golf no es un deporte que dominas. Es un deporte que te va enseñando en golpe a golpe.»
Y probablemente, ahí está lo bonito de este juego.
No responses yet